Días enteros en las ramas

July 1, 2006

Lo que más sorprende de la aventura de Cósimo Piovasco di Rondó no es haberse encaramado a una encina del parque de la casa paterna para no volver a bajar nunca más de las alturas ni sentir nostalgia por la sensación del suelo bajo los pies. Ni siquiera resulta sorprendente –para nosotros, los que, como decía Cortázar, “vivimos nuestra vida”– el impulso, que en un principio, a una mente distraída como la de cualquiera de nosotros, puede parecer irracional. Me refiero a la causa, que no deja de ser casual, y que Cósimo, en El barón rampante, eleva a condición sobre la que más tarde edificará su propia terca condición rampante: no quiere comer caracoles. No quiere.

Nigro y El Rampante, en los dados de Piro.

[por G.Piro en Nación Apache]


Si me preguntan

July 1, 2006

Je m’apelle La Carmencita…


Dar cuenta

June 30, 2006

Existe un tipo de anestesia. “Un distanciamiento que nos aleja del cuerpo”. Frase que usaría frecuentemene si fuera analista (sicóloga, filósofa, prof. de danza, estadista). En esa fisiología de atontamiento frecuente, lo que ocurre está allá y lo que debería ser yo, en una intuición de otro lado.
No hablo de un padecimiento singular, sino, parodiando aquella película de terror: La mancha voraz; un estado generalizado, una ilusión generalizada donde la vida transcurre aceleradamente y se pierde en bocados de entusiasmo.
Vaya a saber dónde uno deposita el punto de fuga, pero los hechos se vuelven una operatoria de enfoque entre este plano de impresión y aquel de proyección. El asunto es, que enfocar en un medio viscoso (la mancha en proceso digestivo) resulta dificultoso.
En esa fantasía la mujer ha recuperado esta expectativa de explicarse ante el mundo, pero tengo la sospecha también, que su grado más elemental de demiurgo se desvanece.
Existe una segunda certeza luego de la muerte, absolutamente poderosa que puede ser tragada por la mancha, masticada, pero en este lugar esa certeza es una experiencia a la que el hombre no accede, aunque pudiera.
Dar vida a un sujeto. Articularlo de fragmentos. Responsabilizarse por su integridad.
Envidia de Victor Frankenstein.
Educar un hijo, darle forma, ha de ser algo apasionante y confuso, porque allí no hay leyes de perspectiva. No existe la simetría.
Cada palabra, cada gesto se vuelve una marca, un error o firulete de estilo.
Allí se aprende que toda voluntad positiva o negativa queda registrada. Y luego no hay pulido que atempere.
Volviendo al más aquí, esta tarea se repite con quienes nos rodean.
Cuanto puedo entonces referir sobre el amor, habituar sobre la amabilidad, o señalar sobre la belleza?
Una cuestión de palabras y gestos.
Propaganda y persuasión.
Retórica o ejemplo?


Digan o expliquen lo que quieran

June 30, 2006

A estos pibes los aplaudo de pie.


El último licor II

June 30, 2006

Lamento informar que los bombones Felfort, (“la botellita”), ya no poseen esa segunda capa de azúcar luego del chocolate.
Terrible error.
Y vamos todavía…que en una de esas…


Con un jugador menos

June 30, 2006

Cosas que se aprenden del fútbol.
Un compañero abandona la cancha y el equipo no será el mismo.
Añadiduras se despide.


Así se canta

June 29, 2006

Queridos amigos,
 
En los últimos días he notado que, al revés que antaño – cuando se le sustrajo parte de la letra a nuestro Himno Nacional -, ahora se le ha agregado un fragmento de elevada inspiración poética a lo que hasta ahora era una mera introducción orquestal.
Por eso, y para que nadie quede en falta en las ocasiones en que nos toca entonar a voz en cuello nuestra canción patria, les paso la nueva letra:
 
O o o-ó
O-o-ó oh Ooo borobó
O-ó O- O- O- O- O- O- O-
O-o-ó (o-o-ó)
boroboroboró o-ó o-ó o-ó
O-o-óooo ooo ooo…
bóro-boró-boro-bóro-boró
bóbboró bboró boró-boro-boro-boró-borobó
bobboró bboró
boró-boro-bóro
boró-boro-bóro
boró-boro-bóro
boró-boro-bóro
boró-boro-bóro
boró-boro-bóro
boró-boro-bóro
boró-boro-bóro-boró
o-o-o-Ó oh o-o-o-o-Ó
o-o-o-Ó oh o-o-o-o-Ó
Oh Oh Oh Oh Oh Ooooooo
 
Oid mortales el gri… etc.
 
Gracias. Estudiensenlón bien
Nico