La infanta Aydesa

–          3 AÑOS. Depositada en la tapa del changuito partimos hacia la Feria con mi mamá. El olor al pescado crudo con su mirada perdida, los morrones fluorescentes, el vendedor de telas… Como mucho un metro o dos de tela para hacernos ropa o coserse un batón. Un estampado en especial, de trigos amarillos sobre un fondo naranja.
–          3 AÑOS. Pasa una fotógrafa en bicicleta, ofrecen enfocarme. Un operativo furioso. Lavarme la cara mientras lloro. Raya al medio y dos colitas atadas con elástico. Dolor. En ese momento me veo muy mal, hoy la foto es hermosa y está en la casa de los viejos.
–          7 AÑOS. Obtengo el permiso para desarmar la radio Sanyo. Yo puedo arreglarla! Toco algo y el milagro vociferante se produce. Aumenta el salvoconducto hacia la plancha. Cambiar la resistencia, encintar unos cables. Me convierto en experta. La radio deja de funcionar, todos sospechan, me retiran los atributos.
–          7 AÑOS. Me devuelven el permiso sobre la radio siempre y cuando no la desarme. La onda corta, horas sintonizando cosas rarísimas con mi papá. La BBC de Londres, me dice mi viejo, no entiendo nada.
Tomamos coñac en copas chiquitas de licor, despacito, y jugamos al póker, apostando monedas viejas. En esto tengo suerte. No me gusta el licor de anís de la abuela. Si los chocolates que me deja algunas veces bajo la almohada.
–          7 AÑOS. Perdido el permiso de desarme, me propongo intentar un prototipo con el Rasti de máquina que piense y componga melodías y las imprima en una especie de partitura tarareada (para que yo la pueda entender). Nunca tuve todas las piezas. Como ingreso mi voz alli?
–          6 AÑOS. Mirar Daktari con el viejo y la terrible tarea de mientras, buscar palabras en el diccionario pesado. El elige la palabra re-difícil, yo no se si mirar la mona Yudi de reojo, o excusarme con un decir que quiero ir al baño.
–          9 AÑOS. Ahora desarmo el grabador mono con micrófono externo. Cambio la correa, las palabras se estiran. Decido hacer mi propio programa de radio para distribuir entre las vecinas. Noticias propias inventadas, chistontos, imitaciones, y pisar con publicidad unos temas de Barry White a quien odio.
Más tarde, observando las ventajas del Penetrit (WD40) inundo el grabador de aceite en aerosol. Deja de funcionar. Lo llevamos a arreglar a escondidas con la vieja. Nos olvidamos un año del asunto, el aparato en el service.
Mi vieja se acuerda y lo pasamos a retirar sin reparar. En casa lo prendo y funciona. Toda una cuestión de exceso. A veces el tiempo soluciona todo.
–          3 AÑOS. Correr como loca todo el tiempo. Patio de lajas, sandalias nuevas, me engancho y Pum! Las rodillas son cáscaras incurables. Lloro y la perra me lame la cara.
–          4 AÑOS. Tirar de a poco la leche espesa por la pileta de la cocina, sin que nadie se de cuenta. Hacer que realmente la he tomado, solo para devorar el pan con manteca y azucar. Semiculpa.
–          10 AÑOS. A lo Marco Polo, descubro las especias de oriente. Páprika colorida y aromática. Mi papá se dice feliz y gustoso mientras traga un guiso 80% de condimento 20% de cosas de guiso.
–          9 AÑOS. Rafaella Carrá. Imitaciones coreográficas en la montaña de escombros, todas las tardes de domingo.
–          5 AÑOS. Los disfraces, el de “mujer maravilla” especialmente, que me hizo mi hermana… la adoré.
–          6 AÑOS. Los títeres de papel higiénico con mi hermana, obras improvisadas.
–          3 AÑOS. El carnaval no me gusta. Es bruto.
–          4 AÑOS. “El Regalo” del maletín de belleza. Imposible verme a cara lavada.
–          5 AÑOS. Hacer que fumaba con atados de colillas de cigarrillos recolectados del fondo de mi casa.
–          3 AÑOS. Bañarse en perfumes baratos y apestosos regalados por vecinos y desconocidos.
–          9 AÑOS. El anónimo de amenaza recortado del Billiken a una tía poco querida.
–          11 AÑOS. El juego de almacen. Serruchar palos de escoba para simular latas de tomates. Pego las marcas que recorto de las revistas.
–          5 AÑOS. Siesta aburrida, todos duermen, desear ese frasco del botiquín para mi colección. Manotear, cae el frasco. Desesperación! La rotura del lavatorio! Solución rápida: tapar todo con dentífrico y huir…
–          9 AÑOS. Empiezo cuarto grado y empiezan las notas numéricas. Llorar por el conocimiento. Se acabó el muybiensigueasi.
–          9 AÑOS. Las tablas de multiplicar alrededor del bombeador y la rueda de las reglas ortográficas repetidas con paso marcial al unísono. No pierdas el compás! “Antes de P y de B siempre M usaré”
–          4 AÑOS. La persecución oveja /abeja. Mamáaaaa!!! Me corre una abeja!!! (todos los bichos me persiguen) o el carnero superdesarrollado que ha copado el fondo de mi casa? No se expresarme y deberían traer animales mas dóciles.
–          3 AÑOS. Tomar la pastilla. Instructivo violento y autoritario paterno. Mi hermana se martilla un dedo y yo lloro. Litros de agua por su panza, y otro tanto por mis lagrimales.
–          5 AÑOS. El cuchillo Tramontina arrojado en el ojo de mi hermana x no prestarme la tijera para recortar la TV Guia. Alguien me sacude.
–          2 AÑOS. La mamadera de vidrio arrebatada de la mesada, crash! Al piso. Mi hermana toma la leche con sorbete… hace burbujear el Nesquick. Yo quiero eso.
–          2 AÑOS. Ambular gateando. El muñeco Telerín y los tarros escoceses de las galletitas. El mundo de abajo.
–          7 AÑOS. Hay terroristas muertos en un auto cerca del club Ituzaingó. Yo no miro.
–          6 AÑOS. Primer dia de clases. La bomba en la escuela. El cura es comunista? Nunca explotó nada. Tengo frío.
–          8 AÑOS. Hacernos las trenzas con mi hermana y mi mamá en fila india, el jingle de Tom Ciudadela, galletitas Colegiales, Magdalena Ruiz Guiñazú en la radio Mitre, el olor a leche hervida.
–          5 AÑOS. El viajar es un placer! en el jardín, vamos de paseo, yo manejo, cantando a Pipo Pescador.
–          2 AÑOS y medio. Las pastillas que nunca me tomé pero me llevaron al medico de urgencia. Eran rojas y lindas. Amo el Mejoralito.
–          3/4 AÑOS. Hacerse la enferma para que me mimen especialmente.
–          3/4 AÑOS. Hacerse la dormida para que el  viejo me lleve a la cama en brazos. Lo espío con un ojo, no se dá cuenta.
–          6 AÑOS. No me gusta pegar yerba ni fideos en el cuaderno! No insistan.
–          6 AÑOS. Todo un chicle Jirafa en mi boca. Libertad a escondidas! Y mi hermana me sorprende en el recreo y me lo hace escupir sin haberlo gastado lo suficiente. Odio posterior.
–          4 AÑOS. Degustar el Chocolandia partido en 50 pedacitos, mientras mi hermana devoraba el suyo. Odio posterior.
–          6 AÑOS. Mi viejo, el Torino, Los chicles Adam’s de 2, en el asiento de acompañantes y las revistas del Pato Donald de segunda.
–          8 AÑOS. Ese es el freno! El otro! Apretá el acelerador! Hundo mi cuerpo en el pedal. Mi viejo arregla el auto. Yo feliz, pasándole las herramientas. Cual era la “Pico de Loro”? Y la Llave Inglesa? Pensar rápido.
–          7 AÑOS. Sanguchitos de mostaza prohibidos y a escondidas.
–          9 AÑOS. Comulgar sin confesarse en la escuela. Comulgar dos veces solo por el sabor de la ostia. (recuerdo de oblea de turrón?)
–          10 AÑOS. Domingo, planchar el jumper, lustrar los abotinados marrones! Nunca encontrar dos medias iguales, siendo todas marrones.
–          13 AÑOS. Ir o no ir como abanderada cuando llegue el Papa. A mi la bandera me pesa un monton.
–          11 AÑOS. Educación Física: Correr o caminar la vuelta a la manzana? Correr lo visible, caminar las bambalinas.
–          9 AÑOS. Caminá derecha, no arrastres el pié! Mami! es el portafolio! Primicia con luces y manuales del Alumno Bonaerense.
–          6 AÑOS. Inglés por la primaria. Cantando y contando One little, Two little… Indians… Sospecha: los contaban para matarlos?
–          7 AÑOS. Arrastrar al gordo Alé de su pelo colorado, boca abajo, por la rejilla de la escuela. Penitencia con sonrisa y sin culpa.
–          7 AÑOS. Saber demasiado y no saber cerrar la boca. El dia del libro y narrar “El tercer ojo” de Logsang Rampa. Inquisición pública en 2do grado. Hubiera elegido “2000 leguas de viaje submarino” o “Mujercitas”.

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