Una para vos, otra para mí

Ancianita con abrigo escocés, caniche con abrigo escocés. Mc Donald's. Gente bien comiendo alguna cosita antes de perder más dinero.
El caniche al que llamaremos Frufrú observa a su dueña y un heladito por centavos que envidia las cúpulas de algún palacio de San Petersburgo. Remate en espiral.
La ancianita dobla la cintura como puede. Frufrú se para en sus patas traseras en el más elegante "en pointe" con las delanteras en "segunda posición". Breves lengüetazos digamos, del lado B del heladito.
Se escucha un Aaahh! generalizado acorde al mundo de Disney.
El perrito tiene modales de sangre azul.
Todos regocijados nos detenemos en la escena. También la señora despeinada que organiza su bolso desde el banco de espera.
Frufrú se cansa, abandona la compostura. Su dueña también, comenzando a dar otros lengüetazos, digamos del lado A del heladito.
Ahora el sonido es confuso, del silencio a la carcajada y otras ratonerías de bochorno ajeno. Cui, cui, cui… (murmullos).
El caniche reclama con la mirada y la operación se repite varias veces ante el gesto de asco voluptuoso: helado para mamá, helado para Frufrú. Competencia para que nada se derrame. El lado B se mixtura con el A.
La señora despeinada no se aguanta:
Ay por Dios! Qué mujer asquerosa! Enferma! Cómo va a compartir el helado con el perro! y sujeta con la derecha la bufandita contra el pecho, como si el calor reparara el espanto mientras la izquierda apreta el bolso contra el cuerpo. Deseos de salir corriendo de allí?
Veo ese gesto de asco y pienso en los besos que hemos dado o que nos han robado con secuelas profundamente más lamentables; en los vasos compartidos, en los chicles divididos de la infancia, en cada vez que me llevo a la boca ese lápiz sabroso y otras tantas fenomenologías orales que resultan incomparables.
Señora mía, los auténticos camaradas se unen en sustancia y circunstancia hasta la hora postrera, o tal vez; incluso aún más tarde, en algún tipo de estado al que llamaremos eternidad.
Frufrú! A VÔTRE SANTÉ!
A tu Salud, mi salud y la salud de todas las doncellas, que recrean esta vida bella.

5 Responses to Una para vos, otra para mí

  1. Silvia Sue says:

    Hay personas novísimas eternas, bichitos gente, y vejeces temibles.

  2. Silvia Sue says:

    Y mi hermana Pupi es un ejemplo de novísima eterna con bichito gente.
    Tierno ensayo de blog de hermana nunca escritora, pero con ganas de experimentar
    y acuñar placebos fraternos, con cara de pedir disculpas…¡aguante la Pupi, en http://www.ambarmar.blogspot.com!

  3. eeeee oeeeeeee salchicha con puré hep!
    allá vamos todos con la tía Pupi Beltrán! Se reproducen!
    uhhhhh! pobre Pupi, es tan linda que la van a querer masticar un poquito.
    decile que no se deje. o sí.
    mejor le digo yo.
    besos.

  4. miss says:

    además de bonita, qué cara de buena! adhiero al aguante!

  5. miss says:

    ah..lo del helado, a mí me hubiera dado asquito, pero no hubiera dicho nada porque cada uno con su lengua y su helado hace lo que quiere (qué noción tan primitiva de la libertad tengo, no?…jajaja)

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