Tumores y amores

Hoy pienso que las noticias sobre los amigos enfermos son desgracias que nos prueban, que el ejercicio del valor no está en armar un discurso de estupideces masticadas ni tener respuestas para nada, ni rechazar, ni juzgar o dejar pasar.
El miedo no tiene sentido. Angustiarse menos.
La enfermedad es parte del cuerpo y negársela es un engaño ineficaz.
La terapeútica debería contemplar lo que el cuerpo puede hacer por si mismo, partiendo de la base de que su rutina es el equilibrio y que bastante competentemente viene lidiando con ello. La complejidad de esa tarea es practicamente intraducible.
Ahora bien, que puedo hacer como enfermo o familiar de un ser temporariamente distanciado de su equilibrio?
Trabajar con la energía. La energía de los pensamientos y los actos que estimulan el pensar.
Y aquí vendrán con los ataques y las desconfianzas. No hablo de new age ni de misterios esotéricos.
No comprendo cómo nos disponemos con todo el fervor de frente a manipulaciones quirúrgicas, ingestas de drogas muy cuestionables, devastadoras guerras químicas y luego subestimamos el propio rol benévolo y complaciente de la auto-sanación.
Trabajar con la energía implica una instrucción, un conocimiento accesible para cualquiera que lo desee. De allí al reconocimiento físico. Palpar las carencias, aceptar las arbitrariedades o mejor dicho transitarlas con confianza.
Un hombre solo, sólo se tiene si se hecha una mano encima. Presionando un punto de la manera correcta, decidiendo un cambio de enfoque, pidiendo ayuda.
La ayuda llega aunque los que nos rodean poco sepan o poco puedan hacer al respecto. Y la ayuda debe ser entregada con absoluta generosidad, con valor.
Cuando un amigo se enferma, cuando uno mismo se enferma, debería abandonar el espejo de la muerte, que en todo caso es la única certeza, para urgar entre las tripas las respuestas y soluciones que provienen del pensar.
Pensar en la cura, pensar en el equilibrio y actuar. Instintivamente como cada vez que aparecido el dolor, frotamos el golpe.

2 Responses to Tumores y amores

  1. miss says:

    Cuando escribí tan a borbotones mi primer comentario en este blog, con las emociones que me inspiraba una vida nueva, se trataba de éso, de “abandonar el espejo de la muerte” y concentrarnos en algo que nos de vida. No tengo dudas de que es bueno hacerlo, y de que es nefasto hacer lo contrario.

  2. Carlos says:

    “Palpar las carencias, aceptar las arbitrariedades, o mejor dicho transitarlas con confianza.”
    Esa frase me pareció genial. La muerte está ahí, esperándonos a todos, pero tal vez la vida sea no resignarse a verla venir tan campante: “me vas a tener que llevar de los pelos”, queridita.

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