En un bote de vela

Subí al crucero en Aruba. Un señor de bigote, portugués, tuvo la diligente idea de llamar al camarote para invitarme:

Mi yo tú querer encontrarse?
Quack? Ud. se confunde, debe querer hablar con…
No, usted ser Haydée?
Sí…
Yo esperarla si no molestar, en Taberna Deck, a las sis (seis).
Ehh… Ok, ok.
(click)

Dos horas más tarde llego a un bar donde me espera el oficial con el resto de la crew. Noruegos, Finlandeses, unos cinco tipos más frozen que el Perito Moreno. El portugués con una guitarra.

Si pudiera seguir de largo…

Los sujetos se levantan al unísono. Tienen unas hojas pentagramadas. Estrechan mi mano, pronuncian unos nombres irreproducibles. Me piden un trago y me hacen lugar. Una carpetita prolija con otras partituras. Canciones de los Beatles.
Sin demora mi pretendiente se pone a guitarrear. Segundos después entonábamos Michelle, Hey Jude y otras.

Un témpano a estribor! pienso en el naufragio como alternativa benéfica.

Corrían mis 24 años y el NO era una palabra miserable en ese retablo.

2 Responses to En un bote de vela

  1. Silvia Sue says:

    Miserable, innecesaria…¡e injusta! ( lo de palabra injusta es de Cortázar, sí, Evo)

  2. BeboCarlos says:

    injusticiera, no se niega una travesía

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