Corazón de bizcochuelo

Debut homosexual de varios amigos en aquel boliche gay llamado "Bunker". El que no lo conoce puede deducir lo que puede ocurrir en zona de combate.
Eramos tan jóvenes!
El temor de encontrase con otros gays hizo que con otra amiga oficiáramos de chaperonas.
Muy raro esto de entrar a un boliche lleno de tipos y que basicamente no bailan, al menos la música in situ, mujeres ni hablar.
Moraleja: mis amigos planchan toda la noche.
Momento de conflicto: uno de ellos tiene que ir al excusado.
Las heteroscorts aguardamos disimuladamente haciendo lo que nadie hace, bailar.
Esto fué una provocación.
Se acercan dos mujeres y una de ella nos invita a "tu sabes", sin palabras digamos, cuestión que me avergüenza bastante detallar sin hacer gestos. La salida lógica era argumentar un noviazgo devoto con mi amiga, nos abrazamos, improvisamos con gran torpeza. A lo que nuestras pretendientes haciendo un paso al costado y recuperando la compostura, nos dieron besos y palmadas en la espalda de aprobación.
Desde ese día, cada vez que acompañábamos a estos queridos putos a algún evento, lo hacíamos de la mano, señal de tortil "no molestar".


El flamenco también tiene sus cosas.
En una de las prácticas y por cuestiones de horarios los grupos se mezclan.
Llega el momento de las Sevillanas (baile en parejas).
Tradicionalmente mi amiga Cocó siempre ha sido mi partenaire exclusiva. Tenemos la habilidad de hacer todo mal pero al unísono, ese sincro es imprescindible para una pareja de baile.
A Cocó se le ocurre ir a tomar agua y mandan la música de golpe.
En ese rincón "La gitana" (apodo icónico) me clava la mirada. Tenía su fama.
No pregunten cómo pero sentí el mismo temor que le supe tener al carnero de mi infancia.
Casualmente silbando, intento escapar hasta el abrevadero de Cocosa, siendo interceptada por esta muchacha.
El baile de Sevillanas se compone de cuatro o cinco coplas. Unos tantos minutos de baile. Quien baila sabe que el minuto es una cosa larga, larguísima.
La cuestión es que no tuve opción y fuí capturada como tonta mosca por la planta carnívora.
Me reboleó para todos lados como masticándome.
Cocosa, muy inocente para estos trámites, tomaba de su vaso en sorbitos chicos muy predispuesta a esperar otra pieza.
Fuí víctima de un segundo acoso homosexual.
Afortunadamente me comporté como un caballero y dejé a la muchacha, arrojándome luego en brazos de Cocó.
Siempre será más seguro representar.
Cocosa se muere de la risa y en las vueltas del baile me sigue cargando.
Una no puede ser bella para más de un género, es un problema.

3 Responses to Corazón de bizcochuelo

  1. julieta says:

    A mi el encare de las minas no me molesta, será que con las pocas que me crucé, digamos .. de cerca, han sabido entender rapidamente la negativa ( tengo unas caras de orto automáticas que son indisimulables, más,cuando me hablan muy cerquita de la cara)
    Además, las dos o tres lesbianas que conocí eran demasiado lindas😛
    Te envidio, amigos gays no tengo, cuantas carencias…

  2. julieta says:

    Oia, puse una carita !😀 (dos?)

  3. te veo entretenidísima con estos emoticones que me encantaría cambiar por otros😉.
    Yo creo que esto de los encares me pasa porque tengo actitud Gudi Alen, cara de “que vengan a pegarme!”. Igual es más simpático que problemático.

Leave a Reply

Please log in using one of these methods to post your comment:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: