Etica del acuerdo y el desacuerdo

Hace mucho tiempo se instaló la polémica sobre la literatura, los blogs, quién escribe, quién comenta, las competencias y otras variables que no recuerdo.
Esto merece una segunda reflexión de mi parte o mejor una puesta en contexto.
Entonces introduzco la pregunta que mejor parece interpelar cualquier debate:
De qué estamos hablando?
Si respondo desde mi hacer muy breve, unos seis meses apenas, extraigo las siguientes pseudoconclusiones:
– El blog es una herramienta de publicación de contenidos de alcance público y privado, que compromete un tipo de enunciación construída desde valoraciones individuales y grupales, devenido en medio de comunicación. Forma, de alguna manera opinión, posicionamiento desde quién escribe a quién interpreta.
– Atraviesa una serie de géneros narrativos ya que estos modelos operan sobre el enunciador como referentes y condicionantes: un decir periodístico, literario…
– Las competencias del decir y del interpretar se plantean desde seis términos que suelen confundirse entre sí: [1] Conocimiento, entendimiento, inteligencia, pensamiento, razón , saber.
– El medio se constituye también desde un aspecto lúdico en donde todo lo dicho, publicado o comentado, atraviesa modalidades de reinterpretación, garantizadas desde la difusión y el alcance del canal (el asunto de las Redes) en una cadena de significaciones que pujan entre la información, la verdad, la certeza, el cuestionamiento, la refutación, la intuición, la emoción, la idiosincracia y otras cuestiones no contempladas por este acto de decir aquí y ahora, que no son más que balbuceo, pensar en voz alta. Esto no es un juicio de valor sobre los contenidos, sino relevar una instancia del proceso de pensamiento que quiere imponer su urgencia, como bien lo comenta Vero en su blog:

Paramnesia

A veces, como hace un rato, me pasa que estoy pensando en subir algo al blog y de golpe es como si me olvidara -no sé de qué, no me acuerdo-, como si desapareciera la zanahoria que yo misma me puse ante la nariz y me despertase. Quedo desconcertada entonces, me pregunto qué es esto que hago, para qué pierdo el tiempo, para qué sirve, cómo fue que escribí y publiqué tantas cosas para que las leyera gente que no conozco. Enseguida pienso que esto le debe pasar a otros, a veces, y lo escribo, y lo subo, así, rápido, antes de que se desvanezca el extrañamiento y recuerde lo que olvidé.

– El hecho de la transcripción, hacer manifiesto ese tartamudeo, resulta una tarea compleja, de mayor o menor grado de compromiso en cuanto a la construcción, gustos, dedicación, habilidades sintácticas y semánticas. Orden y sentido.
———-
Digresión:
Saltando el charco se nos ven los calzones. Nos vemos también los propios calzones en el reflejo del charco, ante una audiencia o público curioso, demandante.
Develado el juicio de la banalidad [2] del yo sobredimensionado, los egoísmos, las figuraciones, las sospechas y otras manchas típicas de las prendas íntimas, se me ocurre que no será otro medio más eficaz que el útil blog, el encargado de coser un pensamiento local (argentino) para una demanda global que molesta, que impone hábitos de riesgo (adaptación).
En algún momento lo escrito y comentado se vuelve estado de asamblea en donde se acuerda o no, se arriba a un mediano consenso donde pasar a otra temática, volver a problematizar.
Nuestra circunstancia tiene hambre de ese tipo de espacio.
Yo valoro tener un puestito algo hippie, con unas chucherías como esta y llevar e intentar vender mis mercancías en otros puestos, en medianos comercios, en inabordables corporaciones.
Penetrar con la idea la adaptación al cotidiano, romperle el culo al erudito que ya no puede pensar más que en su propia sabiduría, extraerle lo útil, inyectarlo como patógeno en la puta del barrio, en el tachero, desarrollar el antídoto de todo lo que emerge, continuar.
Entonces, qué lugar ocupo?

——–

[1] Sin autoridad moral cito el libro de Gastón Breyer "Heurística del diseño", Cuadernos de Cátedra, ed. FADU.,2005.
[2] Sin autoridad moral cito también la corrección sobre la ortografía de banalidad que siempre me ha simpatizado como vanalidad, ahora con "B", gracias Sandrita.

4 Responses to Etica del acuerdo y el desacuerdo

  1. Tino Hargén says:

    V ieron?, dijeron que los blogs de mujer no había ideas y a la tipa la picó una hormiga colorada en la sinapsis…

    “La inteligencia de la mujer inteligentees eso que aparece después que le dicen que solo habla de sus calzones…”

    Dr. Pablo Lobo Tomía🙂

    Ahora en serio, interesante comentario para releer mi estaimada Aydesa , traerá descendencia seguramente en cuantito tenga tiempo….

  2. Vero says:

    En proceso de masticación. Se entiende que por lo general el signo del blog es el vértigo y uno no revisa lo que va a postear del mismo modo que textos más elaborados (a veces esta última clase de textos asoma en un blog pero cualquiera puede notar las evidentes diferencias con los otros). Ése es justamente el encanto del blog. Piro se come letras a cada rato, pero boludo el que vaya a decirle: “che, se te olvidó la ‘r’”. Tomo ese ejemplo porque es un escritor bastante reconocido. Es decir: qué nos queda, ¿no? Por eso le decía a Sandra que su crítica partía de un error de perspectiva.
    Por otro lado, la constelación de interpretaciones que se abre con el posteo en un blog tiene también la particularidad de ser casi instantánea. Así como muchas veces posteo lo que se me acaba de ocurrir (“balbuceo, pensar en voz alta”, decís, “tartamudeo”), sin mucho análisis previo, el que comenta traslada al pie del post la idea, emoción o lo que sea, surgidos de la lectura reciente. A veces, como en este mismo caso, el comentario puede tomar un poco más de tiempo, pero de todas maneras no valdría la pena (bueno, sí, pero valdría menos, una penita) levantar la mano para decir “yo, señorita” dentro de, pongámosle, una semana.
    Voy a arriesgarme a esto -o, dicho de otra manera, voy a dar un ejemplo de tu teoría de que el blog implica el riesgo de que se nos vean los calzones, y también, ya que estamos, un ejemplo de lo que surge cuando falta todavía análisis pero se tiene la urgencia del decir-: se abre un blog por necesidad de contacto. Me arriesgo incluso a que lo hayan escrito dos millones de personas antes que yo, como cualquiera que habla sin investigar antes convenientemente en el Google. Me arriesgo a que me digan que soy obvia o tarada. Y me gusta.

  3. taradobvia! taradobvia! taradobvia!
    no lo serás, pero tenía ganas de decirlo.

    Sí, se habre un blog por necesidad de contacto. No por nada hay como grupetes o subcomunidades por afinidad (más o menos), más allá de las temáticas están las personas, quienes con sus pasiones, funcionan como la metáfora del calzón.

    En ese tironeo y a medida que uno persevera de la lectura de tal o cual va construyendo su proyección sobre lo que le agrada o no del otro, como lector.

  4. Vero says:

    ¡Y yo tenía ganas de escucharlo! ¿O no dije arriba que me gustaba? ¿O no posteé un delirio sadomasoquista, una vez? Jua jua!!! Bueno, Ayd, siguiendo lo que decís, “afinidad más o menos” (le saco los paréntesis a propósito, total, los pongo acá), “le agrada o no del otro”. Sí. Sería muy raro que no existiera esa intermitencia (me gusta/no me gusta).

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