Vida en el espacio

por Inés Berón

LA VIDA EN EL OCTAVO PLANETA

La vida en el Octavo Planeta es distinta a la de cualquier otro.No es original, no es extravagante ni siquiera bizarra. Es eso, sólo eso. Es distinta a la de cualquier otro planeta.Las familias no se componen ni de dos, ni de tres ni de más individuos.  Se componen de uno sólo; cada habitante del Octavo Planeta es una familia en sí mismo, por eso nadie se siente solo, nadie teme ser abandonado y no hay problemas de herencias tampoco. Cuando un individuo muere no se desintegra, ni se degrada ni se disuelve, simplemente desaparecen detrás de un ¨PLOP¨, como el que hacen las pompas de jabón al explotar en el aire y con él desaparecen todas sus pertenencias, aunque éstas se desvanecerán lentamente como sucede con las imágenes en algunas fotos viejas.Los habitantes del Octavo Planeta tampoco reencarnan, ni van al cielo ni al infierno.  Viven una vida sola y fugaz con conciencia de que sólo tienen un aquí y ahora y,  a diferencia de lo que tu y yo haríamos mi querido lector, en vez de entregarse a una vida de libertinaje y/o aventura se dedican a la contemplación.Pero esta vida de contemplación no es como la de nuestros religiosos (al no haber un más allá y un solo mas acá, como habrás sospechado, no tienen religión alguna, ni siquiera han surgido las religiones ¨personales¨ que nosotros tenemos las cuales no son sino una mezcla a nuestro gusto de dos o más religiones de nuestro conocimiento).  Por el contrario, ellos contemplan y admiran lo que los rodea, (claro, al tener sólo una vida no tienen muchas oportunidades para darse cuenta y prestar más atención como nosotros), tal es así que si bajáramos en estos momentos sobre la superficie del planeta los veríamos contemplando las nubes del cielo, las estrellas reflejadas en el agua, como crecen las flores, cómo juegan los cachorros, cómo cambian los paisajes con las estaciones, cómo mueve el viento las hojas de los árboles, etc. Etc.Su vida social es casi nula (por que se la pasan contemplando). Ocasionalmente, al seguir caminando detrás de algún objeto de su contemplación chocan entre ellos y para saludarse en vez de estrecharse las manos, abrazarse o darse besos se tocan mutuamente  con el índice la nariz y se dicen. ¿Es cierto que tú estás ahí? (Pasan tanto tiempo contemplado que cuando chocan dudan que compartan el planeta con alguien más).Como comprenderás, no nacen, ni procrean, ni forman pareja  (de ser así habría parejas), simplemente aparecen detrás de un ¨PLIMP¨ que anuncia la llegada de un nuevo habitante.  Ese es un gran acontecimiento que, obviamente, es celebrado con una gran contemplación colectiva del nuevo individuo, que en ocasiones dura varios días, ya que hay mucha gente reunida para tocarle la nariz  y preguntarle  ¿Es cierto que tú estás ahí?No comen, ni beben, por eso el trabajo no existe.  Tienen un estómago (si lo podemos llamar así) que almacena la satisfacción producida durante la contemplación.  En el intestino (o algo parecido) se procesa y se transforma en una especie de aliento vital. Como no necesitan trabajar no hay sindicatos, ni gobiernos, ni policía, ni delincuentes.Sin embargo, y como no querían que su vida fuese demasiado aburrida crearon como sociedad una neurosis colectiva: El Dilema.El Dilema consiste en la incertidumbre de qué contemplar, durante cuánto tiempo conviene hacerlo y si no sería mejor hacerlo con el objeto de contemplación más cercano o el más lejano, sobre un objeto grande o uno pequeño y es por eso que en ocasiones comienzan a realizar movimientos compulsivos de cabeza tratando de mirar en todas las direcciones posibles.También surgen algunos problemas existenciales sobre cuántos objetos hay que contemplar durante la semana, si es mejor muchos o uno sólo; si es mejor de mañana, al mediodía o a la noche.Cada tanto algún revolucionario cansado de convivir con El Dilema grita: ¨Al fin y al cabo sólo se trata de contemplar!!!¨ Todos los que lo rodean en ese momento lo miran asustados y para calmarse rápidamente se tocan con su índice su propia nariz.Cuando cae la noche sin luna, la contemplación en el Octavo Planeta cesa. Como es difícil contemplar en la oscuridad absoluta (no inventaron la luz artificial), todos se van a dormir.De tanto en tanto el Octavo Planeta sufre su Apocalipsis y todos los objetos que hay en su superficie, salvo sus habitantes desaparecen.Confusos, indefensos, despojados y temerosos comienzan a mirar a su alrededor y se dan cuenta que sólo se tienen los unos a los otros. Poco a poco se van aglutinando, se reúnen y van saliendo del horror.  Los abrazos comienzan a intercambiarse de a dos, tres y hasta en grupos numerosos y se van diciendo unos a otros: ¡Gracias a la vida que tú estás aquí!

De ahí en más, lentamente los objetos sobre la superficie del Octavo Planeta comienzan a aparecer y la vida continúa en su eterno ciclo otra vez…

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