Analfabestia

Yo de mi toda ser no queriente deseo un maestro. No atendida del todo de los títulos y las nobiliarias de acción, de espionaje, de romancera y otras pasturas tiernas, vale lo mismo un remitenciario clariciente de caligrámica gestura o apropiaciones geometrosas de canutel. Letra verbosa o redondelia. Para el caso, tantas diurnas y nocturnas de escolástica académica me agilizan el habilidoso dibujeo letruno.
Pero lo que yo ansío locadamente es marionetizar una historuela con sujetos personales de nominación y abolengo. Empaquetar el escaleto en un guión, correr con biblioranza al ejecutivo bribón y lagrimosear a la tía Cata y la tía Cloti también por la luminancia televisónica de las tardes.
Si hubiera o hubiera un proto tipo disponido en tal emprendimiento heoíto; a dármelo saber por la misma senda, vena, abertura o canalización.
Harteramente,

Analfaydesa

6 Responses to Analfabestia

  1. Pero quién lo dice? El amo o “eze pobre muñeco de madera” (Chirolita)

  2. Pero quién lo dice? El amo o “eze pobre muñeco de madera” (Chirolita).
    Gracias, Jorge.

  3. Vero says:

    Te fuiste al carajo, Aydesa, esto es demasiado bueno, sos una exagerada. Lo imprimí para leerlo en voz alta, suena increíble.

  4. […] La idea era escribir una serie de párrafos analfabestios. Hacer con la escritura la inversa del juego de golf. Es decir, en vez de pegarle a la pelotita con el palo para envocar en el hoyo, pegarle al palo con la pelotita y ver que pasa. Inventar palabras trastocando sin sentido pero con la intención aparente de significar alguna cosa. El hoyo tendrá su propia finalidad. Vero contaba que se había impreso el Analfabestio I para leerlo en voz alta, y me pareció gracioso y tierno, aunque también curioso, que esas palabras brutas, en el momento del decir, se volvieran a borronear en una entonación y matices propios de la intención al hablar que sobrescribirían el juego de palabras. Todo este invento surge de mi imposibilidad de comprender las modalidades de la poesía, las reglas y métricas, las rimas y los desencuentros. También la vaguedad sobre ciertos repertorios de los que me sirvo para escribir. El Analfabestio sería una especie de poesía en prosa, interpelada por una forma narrativa? Posee una temática? La sonoridad es lo que rompe la palabra, absurdamente y adrede? Tiene una regla? Es un cualquierismo? Yo lo uso para destrabar la vía lógica de referencias y modelos que me hacen escribir de un modo previsible. El repertorio académico, periodístico, televisivo, la charla de café y no de cualquier café, sino de aquel que se emplaza en la periferia, en el arrabal. […]

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